Romance de la niñez inmaculada

 

En remolinos de sueños

hamacan sus fantasías

de corceles, de princesas

y espadas de mil conquistas.

Islotes desconocidos

aguardando una primicia,

bosques sin son ni luna

desafiando al que camina

atravesando sus sañas

tras maldiciones antiguas,

rescatando algún tesoro

para salvar la justicia.

~~~

Imaginando aventuras

desde el torreón de sus miras,

arco iris de pureza,

siempre limpias sus retinas…

siempre despierta la magia

cuando sus manos vacilan.

A cada paso un encanto

colma de asombros y dichas

sus ilusiones abiertas

como el espacio que habitan;

mientras duermen las ideas

entretejen maravillas.

~~~

Sobre sus rostros de armiño

una súplica continua

descubre cielo de dones

que rompen en sus orillas;

atesorando favores

van redimiendo la vida.

Dando gracias a sus anchas

como en una romería

liberan al hombre viejo

de su orfandad y fatiga.

Es bálsamo originario

el fresco de sus sonrisas.

~~~

Chispazos de travesuras

declaran su blanca arcilla

(deleite del Alfarero;

de Jauja, flor matutina)

tan dócil para el encuentro

con rayos de luz nativa,

como la luna luciente…

como la Virgen María.

Alforjas de una promesa

de gloria recién nacida

van hechizando la tierra

con su graciosa visita.

~~~

Domesticando pasiones

adultas, casi vencidas,

remiendo de corazones

viajeros, años y espigas.

Rompiendo cadenas duras

de un tiempo febril y aprisa,

sus almas libres reflejan

un cielo de orfebrería

prendido de estrellas nuevas,

despejando la alegría

con esa fuerza pequeña

de resonancias divinas.

~~~

Corazón al descubierto,

horizonte de poesía,

timbre eternal y durmiente

en esas voces que afinan

el universo cascado

-lágrima, sudor y espina-.

Mirada cordial e intensa

su idioma que no declina.

¡Alfabeto de esperanza,

niñez de belleza herida

trayendo esquelas del Reino

en su esencia de semilla!

 

_

FERRARI José Alberto, Elogio de la niñez, Bs. As., Pórtico, 2017, p. 45-48. Se reproduce con autorización expresa del autor

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