Lo que vale ser amigo de Jesús

.: 3 consejos para tus visitas a Jesús en el Sagrario

Si “un amigo fiel -ha dicho el Espíritu Santo- es protección fuerte, y el que lo encuentra encontró un tesoro” (Si 6,14), ¡que protección tan fuerte, tan valiosa, y qué tesoro tan rico, tan inexhausto, encuentra el que llega a ser amigo de Jesús!

Abro el santo Evangelio, ¡y qué tesoros hallo prometidos a los amigos de Jesús!

Sólo la página de la Última Cena, con su inefable sermón de despedida, ¡qué testamento tan abundante en favor de los amigos, qué poema tan bello en honor de la amistad con Jesús contiene!

Para los amigos de Jesús, según esta página, son:

1°. La gratitud -leedlo bien- y el amor de predilección del Padre celestial.

¿No significan eso aquellas palabras: “Mi Padre os ama porque vosotros me habéis amado” (Jn 14,21)? ¿”El que me ama, observa mi doctrina y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos mansión dentro de él” (Jn 14,23)?

2°. Los secretos del Padre celestial y las confidencias más íntimas de su Corazón, y la luz del Espíritu Santo para conocerlos y entenderlos… “Todo lo que he oído de mi Padre os lo he hecho saber” (Jn 15,15).

“Ahora sí que hablas claro -le dicen sus amigos-, y no en proverbios” (Jn 16,29). “Cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os enseñará todo” (Jn 16,13).

3°. Todo el poder y la misión del Padre.

“Así como Tú me has enviado al mundo, así también Yo los he enviado a ellos al mundo” (Jn 17,18).

4°. La Providencia y el cuidado a cargo del Padre celestial de todos los apuros, necesidades y miedos de sus amigos… “No os inquietéis -dice en otro lugar- por lo que habréis de comer o de vestir; sabe vuestro Padre que necesitáis de estas cosas” (Mt 6,31-32).

“¡Oh, Padre Santo! Guarda en tu nombre a éstos que Tú me has dado, a fin de que sean una misma cosa (por la caridad), como nosotros lo somos (en la naturaleza)” (Jn 17,11).

5° La omnipotencia de la oración.

“En verdad, en verdad os digo que cuando pidiéreis al Padre en mi nombre, o por mi mediación, os lo concederá” (Jn 16,23).

¿Os habéis dado cuenta del tesoro que poseéis sólo por ser amigos de Jesús?

¿Habéis reparado en lo que es y vale contar con la predilección agradecida, los secretos, las confidencias, la luz, el poder, la misión, la providencia y la omnipotencia de Dios?

Y con esas riquezas y abundancias, ¿aún lloráis escaseces de auxilios y pobrezas de dineros y abandonos e ingratitudes de amigos y enfermedades sin remedio y dolores sin esperanza de alivio?…

Pero ¿sois de verdad amigos de Jesús vivo del Sagrario y os dejáis llevar por la tristeza y por el desaliento y por el pesimismo?

Pero, ¿y la palabra del que dijo: “Yo os digo, amigos míos, no os asustéis…”?

Porque “los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán…” ¡No pasará la palabra de Jesús!

Sí; es muy formal amigo el amigo del Sagrario…

San Manuel González García