La conversión de Saulo

Trocaste la prosa en verso,

la conversión de este alma.

Trocaste de insulto en rezo

Lo que Saulo anhelaba…

No bastó del caballo el peso

para aquel que derribaras,

Bastó la Gracia y con eso

el corazón le cambiabas.

Y a pesar del embeleso

que tu sola Luz le causaba

quisiste hablarle y por eso

Saulo se callaba…

Aquel que perseguidor fuera

en un instante se persignaba

y confesaba con sus labios

 a Aquel que lo salvara….

Trocaste de prosa en verso

lo que a Saulo le faltaba…

Trocaste de insulto en rezo

 lo que Pablo contemplara…

 

Inés de Jesús

Al Niño que nace

De su ser, impronta y sustancia

La mirada de Dios en las cosas

puso Orden a las rosas

Y se encarnó en el Tiempo la Palabra

+

Del Cordero, tal trashumancia

de buscar humanas pasturas

De posarse en tierra tan dura

De cargar consigo la falta

+

A cada estrella por su nombre llama

Una ráfaga de sus labios vuela

Sus ojos cual brillante centella

Su Voz cual Mar que brama

+

Es su ser, impronta y flama

Su amor que crepita y chispea

Su alma gracia destella

Su fuerza el orbe desarma

+

Su llanto de Niño clama

Por los hombre y sus querellas

Mientras lo mece la Doncella

Viven tranquilos los que aman

+

Paradoja y misterio del que trama

Ser sol y conducirse por la estrella

Ser Camino y no dejar huella

Ser Dios y morir porque ama

 

Inés de Jesús

In memoriam: Josef Pieper

Un día como hoy, pero de 1997, Josef Pieper cerraba los ojos a la luz del mundo… y los abría a la Luz inaccesible por la cual vivió y enseñó. Habló de contemplar, hoy “fija la mirada en el Amado”. Habló de fiesta, hoy se encuentra extasiado de la Felicidad Eterna. Habló de culto, hoy canta el Gloria in excelsis Deo junto a los ángeles.

José Gastón

+

A 20 años de su partida a las moradas eternas donde está frente a frente a lo anhelado durante toda su vida… Sabemos que esto fue así pues lo delata la frente amplia, la mirada profunda y cristalina, el semblante sereno y relajado, propios de aquel que ha sabido contemplar realidades, a los vulgares ojos, invisibles…

 

De ocio y contemplación

 

No es por mucha actividad

Que el alma encuentra el reposo

Sino que se encuentra el gozo

Conociendo la verdad.

Pero entre negocio y vanidad

El hombre su alma pierde

Porque la acedia lo hiere

En su afán de contemplar.

El único modo de hallar

La dicha eterna y el ocio

Es buscar a Dios en todo

Hasta en la misma actividad.

Porque el ocio jamás será

Sinónimo de alma marchita

Es la serena alegría

de quien goza en realidad.

Inés de Jesús

De ocio y contemplación

No es por mucha actividad
Que el alma encuentra el reposo
Sino que se encuentra el gozo
Conociendo la verdad.

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Pero entre negocio y vanidad
El hombre su alma pierde
Porque la acedia lo hiere
En su afán de contemplar.

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El único modo de hallar
La dicha eterna y el ocio
Es buscar a Dios en todo
Hasta en la misma actividad

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Porque el ocio jamás será
Sinónimo de alma marchita
Es la serena alegría
de quien goza en realidad.

 

Ines de Jesús

“¡Que bien estamos aquí!”

+

Diviso el mundo entero

Y sin atreverme a mentir

Lo miro como lo has creado

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

Y me acuerdo de tantas gracias

Que de tus manos recibí

Y sin duda a veces exclamo

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

Y aún recuerdo al loco Pedro

Decir lo que yo oí

Aunque todo se venga abajo

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

Pero a veces me interrogo

Creo que inmanente fui

Olvide el cielo y pensé

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

Con gracias recibidas

Y con Cristo estando allí

En la Santa Misa dije

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

No basta para quien

Al empíreo quiere ir

Afirmar así nomás

“¡Qué bien estamos aquí!”

+

Es menester esperar

Para poder, por fin, decir

Delante del Eterno, orar

“¡Qué bien estamos aquí!”

                                                                                                                            

Inés de Jesús